
La Sección Sindical de CC.OO. de Nervión se SOLIDARIZA con el compañero de cafetería José Luis López Negrillo, que el pasado día trece de julio perdió su empleo por una decisión de la dirección de la empresa absolutamente injusta y caprichosa a nuestro entender. Todo ello fue motivado por algo tan abstracto y subjetivo como que, según la empresa, su actitud para con ella no era la más adecuada y conveniente, por lo que a partir de ese momento se le señalaba la puerta de salida.
Hasta aquí es la información que ha transcendido pero la realidad es bien diferente y nuestra S.S. lo viene denunciando campaña tras campaña. Las condiciones de trabajo, especialmente en cafetería, son inhumanas, deplorables, indignas e insufribles. La avalancha de público es descomunal, la falta de personal es más que evidente y todo ello contribuye e incide en que los trabajadores/as se encuentren en un estado de estrés e indefensión absolutamente desproporcionada, cuyo sufrimiento no se refleja desde luego en los salarios de quién los padece.
El compañero López, preso de las circunstancias antes descritas, y como máximo responsable en ese momento en el lugar donde se encontraba trabajando, tomó la decisión de acotar un número de mesas a las que entendía no podía atender debidamente. Para la dirección, junto con otras argucias, fue el detonante para que un padre de familia perdiera su empleo sin paliativos. ¿No existen otras formulas si algo no iba bien, de diálogo por ejemplo, de advertencia por parte de sus superiores inmediatos, de aviso previo, que no fuese la fulminación del individuo en cuestión, trabajador incombustible, y honrado por otra parte?
Así se cobran, tantos y tantos días de bulla, malcomiendo en quince minutos por no dejar a un compañero desasistido en ese Rincón del Café por ejemplo, o esos horarios prolongados voluntariamente sin retribución para aliviar a terceros, querido Pepelu; así se cobran.
Mucho nos tememos que este asunto vaya encaminado a causar un golpe de efecto mediante la política del miedo y el autoritarismo al que por otra parte ya la empresa nos tiene acostumbrados, cercenando cualquier voz crítica o discordante con aquellos que mantienen una disciplina de trabajo infumable e insostenible, y la de López lo era, por eso quizá sobraba.
Nos preguntamos que, ¿hasta cuando vamos a soportar la explotación de la crisis y adaptar el personal de cafetería acorde a la carga de trabajo? ¿Quién será el próximo?, ¿Para cuando pagarán los altos cargos con el mismo peaje por su mala praxis? Que por cierto, en este centro los hay incluso refrendados en forma de sentencia judicial, con un perjuicio económico e institucional de bulto.
Mientras todo ello ocurre, los amarillos ocupándose si al personal les cobran o no las bolsas del súper. Que nos coja confesados.
AFILATE A CC. OO. YA. ¿A QUÉ ESPERAS?
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